Es tentador poner cualquier cosa y todo en la bolsa de pañales. ¡Con el riesgo de convertirlo en una verdadera maleta! Como es imposible anticiparse a todo (frío, calor, hambre…), es mejor planificar lo esencial según las necesidades del niño y la duración del viaje: basta con cambiar al bebé (pañales, toallitas, crema calmante, cambiador si no está integrado en el bolso). Tomar uno o dos pañales más que el número necesario dependiendo de la frecuencia de cambio habitual. Ropa de bebé (un body y pijama o un traje completo) y comida de bebé (biberón y fórmula, ollas pequeñas, babero, etc.). Hay un dicho que dice: “Bebé amamantado, bolso cambiador más ligero”. “Qué distraer/calmar al bebé (juguetes, peluches, chupetes…).Qué proteger al bebé del sol (gafas, sombrero, crema solar).Qué cuidar del bebé (un pequeño botiquín de primeros auxilios con las necesidades básicas). Esencialmente para viajes más largos.